LA VENECIA ÚNICA

Venecia es única.

Por su geografía, su historia, sus canales, sus casas en el canal y por su manera de desarrollar un turismo de masas que está abocada al colapso.

IMG_1962La entrada a la ciudad en tren por la estación de Santa Lucia es de por sí ya un espectáculo digno de admirar entre bastas extensiones de agua y la ciudad al fondo. Quizá el único momento donde se puede contemplar toda la ciudad sin mucho alboroto a tu alrededor.

A partir de ahí el turista tiene un camino marcado que recorre los principales puntos de la ciudad y donde las hordas de turistas pasan por las principales calles atestadas de puestos de helados, comida y souvenirs típicos de turista de selfie y chanclas hasta llegar a la Basílica de San Marcos, donde hacen cola pacientemente para visitarla o se echan la foto de rigor y de vuelta a La estación de Santa Lucia donde se llevaran un punado de fotos y ninguna interacción con la Venecia real.IMG_1994

Pero el viajero experimentado y curioso también disfruta de la otra Venecia.

La Venecia oculta, la Venecia de callejones a un canal, la Venecia de plazas pequeñas con balcones venecianos con flores y vecinas tendiendo la ropa, la de librerías solo accesibles por mar y la Venecia creadora del Aperol, bebida de tiempos de la dominación austro-húngara, que si se encuentra en su forma más tradicional (tarea imposible para el turista y desafiante para el viajero) es un auténtico placer para los sentidos.

Despegarse del ajetreo masificado del turismo de folleto no es fácil, pero quien se atreve a salirse de los caminos establecidos por las agencias de viaje y traza su propia ruta afín a sus gustos personales descubrirá la otra Venecia digna de admirar.

La Venecia Única.

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