Desde hace poco tiempo existe la posibilidad de recorrer la costa Oeste de Irlanda en la WILD ATLANTIC WAY, una nueva ruta de 2.500 kilómetros de largo recorrido.
La carretera va de Norte a Sur y es una de las más largas del mundo. La señalización con 3.850 letreros añadido a la instalación de aseos y paneles informativos en los lugares de interés turístico hacen de esta ruta una delicia de comienzo a fin.
Bien es sabido que el principal mercado turístico irlandés reside en su capital DUBLIN. Con este movimiento el sector turístico pretende poner en valor un destino natural que hasta la fecha es un gran desconocido para el viajero internacional.
Hay lugares como Sliabh Liag donde los acantilados se precipitan al Atlántico desde 600 metros de altitud, o el One Man´s Pass donde se sube al acantilado por un paso de solo un metro y medio de ancho, no apto para cardiacos.
Los miradores y barcos turísticos donde el viajero puede disfrutar tanto desde arriba como en el propio mar de los acantilados abundan por toda la costa.
Las dos joyas de la corona de la costa atlántica son EL ANILLO DE KERRY y LOS ACANTILADOS DE MOHER.
El anillo de Kerry empieza y termina en la localidad de Killarney donde la reina Victoria hizo una visita en 1861. Sus doncellas quedaron tan prendadas por el paisaje que vislumbraban desde una cima que le pusieron al mirador que existe ahora su nombre: El mirador de las doncellas.
El anillo cubre 170 kilómetros de carretera pasando por numerosas poblaciones de una belleza natural abrumadora.

Los acantilados de Moher se extienden a lo largo de 8 kilómetros y alcanzan una altura de 214 metros de altura. A mitad de recorrido nos encontramos con La torre circular de piedra de 1835, que sirve de mirador para los cientos de viajeros q acuden al lugar desde la fecha de su construcción hasta la actualidad.
Esto es solo lo conocido pero la ruta está llena de sitios y parajes escondidos que harán las delicias del amante de la naturaleza, el mar y los lugares poco habitados, a pesar del tiempo irlandés 😉